La actuación de William Contreras en esta Serie Mundial será recordada como una de las mejores para un receptor, tanto a nivel defensivo como ofensivo. Su performance fue clave para que Cerveceros de Milwaukee se quedara con el cetro y eso lo llevó a ser premiado como el Jugador Más Valioso.
No era una decisión difícil para los encargados de votar. Jackson Chourio, Jacob Misiorowski y el propio Cooper Pratt hicieron méritos suficientes. Se podría decir hizo justicia y el careta sacó la mejor parte.
¿Por qué justicia? Normalmente no se toma tanto en cuenta el aspecto defensivo y ahí, aprovechando las nuevas herramientas, William Contreras sacó ventaja. Esto además de retirar a cuatro en intento de robo y llevar de manera increíble a sus lanzadores durante cinco duelos.
El menor de los contreras fue una pesadilla para los bateadores y también para los umpires gracias al Sistema Automatizado de Bolas y Strike (ABS). El venezolano ganó 10 de los 13 retos que utilizó en esta serie, dando muestras de su gran capacidad de dominar la zona.
Además, Contreras mantuvo el ritmo ofensivo de las anteriores instancias. Sus ocho imparables fueron la segunda mayor cantidad del equipo en la Serie Mundial, solo superado por los 11 de su compatriota Jackson Chourio. Remolcó cuatro carreras y anotó otras dos, recibió dos bases por bolas y se estafó una almohadilla.
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Terminó bateando .381 con OPS de .864. Solo en el juego 4 no conectó imparables ni empujó carreras, aunque si llegó a bases gracias a un boleto.
William Contreras es le tercer MVP de Serie Mundial nacido en Venezuela
Como mencionamos anteriormente, no era una decisión sencilla con todas las buenas actuaciones que hubo en estos cinco compromisos. William solo quería ayudar a los lupulosos a hacer historia, como lo dijo semanas atrás y la vida lo premió aún más.
Esta es la tercera vez que un criollo se queda con la estatuilla de Willie Mays. Contreras emuló a Salvador Pérez, uno de sus ídolos y receptores que creció viendo jugar.
Salvy lo hizo en 2015 con Reales de Kansas City cuando bateó .364 con OPS de .846, dos empujadas, tres anotadas y dos dobles.
Pablo Sandoval fue el primero en conseguirlo, dos años antes, cuando fue la bujía del titulo de Gigantes de San Francisco ante Tigres de Detroit.
El Panda ligó para .500 con un OPS de 1.654. Pegó tres cuadrangulares, un doble, fletó cuatro y anotó tres. Como dato histórico, esos tres bambinazos fueron en el primer juego y dos se los dio a Justin Verlander.


