Carlos Mendoza y compañía se la han tenido que arreglar para que Cardenales de Lara se mantenga en los primeros lugares de la clasificación, pese a las diferentes ausencias en su roster, por múltiples razones.
Con el permiso de Jermaine Palacios por compromisos migratorios, y la salida de Kennys Vargas por decisiones de la gerencia, la alineación alada no luce tan robusta como siempre. Los bates barquisimetanos han disminuido su producción en las últimas fechas bajando incluso al quinto lugar en promedio colectivo de todo el circuito, después de permanecer como uno y dos por muchas semanas.
Durante la doble jornada ante Tigres de Aragua el pasado martes, en el que dividieron resultados, los crepusculares tampoco pudieron contar con Rangel Ravelo ni con Odúbel Herrera, éste último tomó un turno y salió del compromiso por malestar general. Por su parte, el cubano, se resintió de su lastimada muñeca izquierda en la práctica de bateo y no pudo alinear en ninguno de los dos compromisos.
«La banca» hace el trabajo
Jugadores como Yojahn Quevedo, Javier Sanoja, Jecksson Flores vieron acción en ambos compromisos dejando claro que la profundidad de la ofensiva larense es real y está lista para ser protagonista en “horas bajas”.
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“Es importante que todos puedan aportar en estos momentos de lesiones, permisos y demás. Siempre hemos hablado de la profundidad de este equipo y en estos momentos es que hay que ponerla de manifiesto”, comentó el estratega de los pájaros rojos, quien fue expulsado del segundo choque por reclamar pitcheos al igual que su receptor Alí Sánchez.
“Hoy le tocó a Quevedo y los demás ver acción y entrar en juego para asumir un lugar y respondieron. Eso es lo que necesitamos”, agregó Mendoza sobre el equipo, que en esta misma jornada, pese a la segunda victoria cedió la primera plaza de la clasificación en la LVBP.